Equidad de Género
Nuestra sociedad es una que promueve los ideales del discurso patriarcal. Entendemos por esto: que la superioridad del hombre es algo construido y no naturaleza del hombre en sí mismo. Tanto hombres como mujeres reproducimos estos entendidos en nuestra cotidianidad, en muchas ocasiones, inconscientemente.
La construcción del hombre, en una sociedad patriarcal, caribeña y latinoamericana como la nuestra, parte de las diferencias fisiológicas de carácter biológico que dan paso a las subjetivas. Estas subjetividades son, entre otras, el hombre como ente de poder, control, autoridad, conocimiento, fuerza, responsabilidad, protección, mesura, pero también, agresividad. A la mujer, se le construye, en contraposición, viéndose ésta como “sumisa, pura, débil, y hasta histérica”. Aquel o aquella que no se someta a su respectiva categoría pagará el precio con la marginación.Aunque hay un aparente consenso socio-cultural sobre el cómo deben ser el hombre y la mujer, sabemos que en la práctica cotidiana estas fronteras son flexibles y estas categorías están en una constante reconstrucción. Sin embargo, es amparándose en estas construcciones patriarcales de género que la sociedad, se vale para legitimar la marginación de individuos y/o grupos. En el hogar, en el salón de clases, en los trabajos y en los espacios públicos, hay un juego de poder del que ninguno está exento, donde unos marginan, humillan, explotan, reprimen y degradan al otro por cuestión de género. Mujeres y hombres indiferentemente de su orientación sexual se han mantenido resistiendo a las clasificasiones limitantes de esta sociedad.
La Federación Universitaria Pro Independencia, ante esta realidad, declara la igualdad de derechos y deberes en el aspecto político, cultural, social y de orientación sexual. Las consecuencias de la represión machista no sólo afectan a la mujer, aunque sea ella la que directamente se vea afectada.
El rechazo por género en ocasiones se debe a la implantación de la moralidad por religión, el status quo y el machismo. Amparándose en esta “moralidad”el estado hasta se ha inmiscuido en la intimidad entre individuos. Un ejemplo fehaciente del coloniaje impuesto al pueblo puertorriqueño es que una de las normas jurídicas de más avanzada (la descriminalización de la sodomía) que se ha aplicado en Puerto Rico ni siguiera surgió del Senado colonial, sino de un tribunal supremo norteamericano ultraderechista y ultra conservador. Esto muestra que tanto en la lucha por la equidad entre los géneros como toda aquella lucha por la justicia social se debe dar revolucionando los pilares moralistas y conservadores sobre los que nuestro pueblo está fundamentado. .
Es necesario comprender que como jóvenes socialistas y antiimperialistas la lucha por la equidad entre los géneros es parte integral del proceso revolucionario. Esta es una batalla que, a pesar de estar vinculada al problema de clases, trasciende a ese conflicto. Si tomamos por ejemplo las luchas que se han dado a nivel global en contra del capitalismo, podemos observar que no necesariamente esto ha llevado a la culminación del patriarcado. Hoy día entre los mejores intereses del sistema capitalista figura la promulgación y el auspicio del patriarcado desde una perspectiva reformista. Asi las empresas y el gobierno intentan aparentar mayor igualdad mediante la “acción afirmativa”, la legislación y empleo a favor de los géneros marginados pero siempre resguardando ese conservadurismo ortodoxo y arcaico. Reconocemos sin embargo que el capital no discrimina por razones de género para maximizar el consumo.
Por esto, la F.U.P.I. entiende que la lucha de clases y la búsqueda de la igualdad social debe ir de la mano de un cuestionamiento, de la crítica y combatividad del discurso del patriarcado. De este modo, revolucionaremos no tan solo el sistema socio-económico y político, sino la ideología patriarcal. Tenemos que luchar por la que es una de las mas difíciles gestas de nuestra cotidianidad.
No podemos negar que existe una convergencia total entre las cuestiones de clase y género. En todo ámbito social, económico y político, se manifiesta las diferencias entre los distinto géneros. Y es por esto, que asumimos una postura de justicia social y libertad de expresión. La FUPI cree en la equidad entre los géneros, ya que entendemos que la lucha revolucionaria se tiene que dar en todos los frentes posibles para, de esta manera, poder construir una sociedad más justa y equitativa.