Autonomía y Democracia Universitaria
En estos momentos históricos, la Federación Universitaria Pro Independencia quiere y tiene que puntualizar la lucha por “una universidad democrática, gratuita y de excelencia” acoplada a la realidad actual del pueblo puertorriqueño. Dirigimos nuestros esfuerzos contra la realidad colonial y enajenante de la educación universitaria.
Hoy día, la educación está al servicio de los intereses neoliberales de las empresas transnacionales, proveyendo los técnicos, funcionarios y el personal necesario para garantizar los intereses económicos de las empresas y el funcionamiento del complejo militar-industrial estadounidense.El hecho de que los destinos de las instituciones universitarias están ajenos de la participación real y efectiva de sus componentes – estudiantes, empleados docentes y no docentes – es prueba clara de la ausencia de autonomía universitaria y cogobierno. La elección de los puestos administrativos de la Universidad no reside en la comunidad universitaria, sino en el Estado que influencia los procesos para favorecer sus intereses político-partidistas y de capital; además, de imponer que lo que se estudie, lo dicte el mercado.
La presencia militar de Estados Unidos en nuestros centros de educación superior es inaceptable. Esta presencia entorpece el proceso educativo, pues las ciencias militares fomentan la sumisión y laceran el sentido crítico del estudiantado. Un ejemplo histórico de esta presencia es evidente en programas como el Reserve Officer Training Corps (ROTC.).
Debido a nuestra situación colonial, en Puerto Rico se aplica la Enmienda Salomón del gobierno federal. Ésta dispone que los jóvenes que pretendan obtener asistencia económica federal deberán inscribirse en el servicio militar selectivo y presentar evidencia de ello o de las razones por las cuales están eximidos de hacerlo. Esto se debe a la inexistencia de educación gratuita superior y a la ausencia de ayudas gubernamentales efectivas.
Un fenómeno sumamente negativo es el hecho de que, proporcionalmente la mayoría de los estudiantes que ingresan a las universidades del estado provienen de las escuelas privadas del país. En cambio, en las universidades privadas la situación es inversamente proporcional. Esto se debe a una combinación de factores: la mediocridad del sistema público de educación secundaria del país, el entorno hostil que permea el proceso educativo en dicho sistema público y finalmente, los elevados criterios de admición que tiene las universidades del estado en contra posición a los criterios más flexibles (por responder a intereses comerciales) que aplican las universidades privadas. Al ser privada la universidad, los estudiantes se enfrentan con la limitación de su derecho de expresión, tanto en el interior de los salones de clases, como en el resto del campus.
Creemos firmemente que la educación superior impartida en la universidad del pueblo de Puerto Rico debe ser gratuita, accesible y de calidad. Además, señalamos que la mayor parte del conocimiento que se imparte en la universidad, salvo raras excepciones, es de carácter bancario y especializado. Éste responde a la lógica de profesionalización de las disciplinas y su acomodo en el capital. Responde, además, a ciertos posicionamientos político-prácticos tanto de los teóricos, las disciplinas, como de los profesores. Ante ello, consideramos que la Academia debe proveer el espacio de debate en el proceso de aprendizaje y de elaboración de los saberes.
Asimismo, nos reafirmamos en la lucha por mayores poderes de decisión para los estudiantes dentro de las estructuras de poder en la UPR. Siempre, hemos reclamado participación en la toma de decisiones dentro de la universidad, a pesar de que un sector amplio de profesores se opone a nuestro avance. Hoy día, es imprescindible exigir presencia estudiantil en todo foro que delibere algún asunto universitario, pues los administradores de turno han probado que el verdadero interés que los mueve está muy lejos de lo que le conviene a nuestra universidad.